Matar a la hidra de Lerna fue el segundo trabajo que le impuso Euristeo. El monstruo era hijo de Tifón y Equidna, y fue criado por Hera para se enfrentase con Heracles. Este monstruo tenía muchas cabezas. Algunos dicen que siete, otros juran que nueve, y los habitantes de el lugar aseguraban cien. La verdad es que su número era infinito, ya que cortada una cabeza, esta volvía a crecer. Y como si fuera poco, entre todas ellas una era inmortal.
Tras llegar a la ciénaga cercana al lago Lerna, donde moraba la Hidra, Heracles cubrió su boca y nariz con una tela para protegerse de los gases venenosos y disparó flechas ardiendo a su refugio para obligarle a salir. Entonces se enfrentó a ella, y tras cortar cada una de sus cabezas Iolao quemó los cuellos abiertos, matando así a la Hidra. Heracles tomó entonces su única cabeza inmortal y la enterró bajo una gran roca, y mojó sus flechas en la sangre venenosa de la Hidra, completando así su segundo trabajo. Cuando Euristeo supo que había sido el sobrino de Heracles quien había quemado los cuellos de la Hidra, declaró que no había completado el trabajo solo y por tanto no contaba para el total de diez labores que se le habían asignado.
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El primero de los doce trabajos de Heracles fue matar al león de Nemea y hacerse de su piel.
El león había estado aterrorizando los alrededores de Nemea, y tenía una piel tan gruesa que resultaba inmune a las armas y al fuego. Cuando Heracles se enfrentó a él por primera vez, usando su arco y sus flechas, un garrote hecho de un olivo que él mismo había arrancado de la tierra y una espada de bronce, todas las armas resultaron inútiles. Por fin Heracles las dejó a un lado y luchó cuerpo a cuerpo con el león en la cueva en la que se había refugiado, terminando por matarlo metiéndole un brazo por la garganta hasta asfixiarlo.
Heracles llevó el cuerpo del león a Micenas para que el rey Euristeo, pero éste se asustó tanto que prohibió a Heracles volver a entrar jamás en la ciudad, y le ordenó que de ahí en adelante le mostrase el fruto de sus trabajos desde fuera. Euristeo mandó a sus herreros que le forjase una tinaja de bronce que escondió bajo tierra, y en la que se refugiaba cada vez que se anunciaba a Heracles, comunicándole sus instrucciones a través de un heraldo.
Heracles empleó horas intentando desollar al león sin éxito. Por fin Atenea, disfrazada de vieja bruja, ayudó a Heracles a advertir que las mejores herramientas para cortar la piel eran las propias garras del león. De esta forma, con una pequeña intervención divina, consiguió la piel del león, que desde entonces vistió a modo de armadura.
Según creían los griegos el gran león de la constelación Leo era el león de Nemea, ascendido al cielo por Zeus después de que Heracles lo matase. El sol parece cruzar por su boca, sugiriendo la forma de matarlo, y de esta forma dando a entender la dificultad de los otros métodos.
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Heracles es hijo de Alcmena y de Zeus. Nació en Tebas pero sus ancestros procedían de Argos, tierra que siempre consideró como su patria. Su padre mortal era Anfitrión, el esposo de su madre. Una noche en que Anfitrión se encontraba ausente, Zeus tomando la forma de Anfitrión se unió con Alcmena. De esta unión se concibió a Alcides, quien más adelante pasaría a serHeracles. Horas más tarde Anfitrión regresó, se unió a Alcmena y juntos concibieron a Íficles, el hermano gemelo de Heracles.
Hera se irritó por la infidelidad de su esposo, por lo que ya desde su nacimiento Heracles se ganó el odio de la que siempre fue su implacable enemiga.
Cuando el héroe contaba apenas unos meses, la reina del Olimpo envio dos serpientes a la cuna que compartía con su gemelo Íficles. Demostrando una fuerza poco común, Heracles mató a los animales.
Éurito, le enseñó el manejo del arco; Cascor, le instruyó en las armas; Autólico le entrenó en el arte del pugilato; con Anfitrión aprendio a conducir carros; y Lino le enseñaba música hasta que en un arranque de cólera Heracles lo mató.
Hera deseaba que Heracles abandonase Tebas y fuese a Argos para rendir vasallaje a Euristeo, por lo que la diosa provocó un acceso de locura al héroe durante el cual asesinó a sus hijos y a los de su hermano. Cuando recuperó la razón repudio a Mégara entregándosela a su sobrino Yolao y partió para encontrar expiación a sus crímenes.
Se dirigió entonces a Delfos donde la Pitia le aconsejó que se cambiase el nombre. Fue a partir de este momento y no antes cuando se le llamó Heracles, que significa gloria de Hera, y fue posteriormente conocido como Hércules, como lo llamaron los romanos.
Después debía encaminarse a Argos y ponerse al servicio de Euristeo. Tras terminar unos trabajos que éste le impondría se consideraría purificado y se le concedería la inmortalidad, y es en este punto donde comienzan las hazañas que más renombre le han dado a nuestro héroe.
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